Agur Udazkena, ongi etorri Negua

Que sea el bosque el que nos prepare e inspire para los cambios que se den en nuestras vidas.

De nuevo vuelvo para citar a Joaquín Araujo y a su libro «Que los árboles te enseñen a ver el bosque». En el capítulo 11: El año del bosque, dice a propósito del otoño que en el calendario clásico de la cultura rural «los ciclos de la vida comienzan con el otoño». Es paradójico. que la vida se inicie precisamente ahora que llega el invierno. Pero según Joaquín:

Entregar cosechas prometidas, cumplir con el eterno compromiso de la continuidad, asegurándola con lluvia de agua, hojas, frutos y semillas…

Se lo he oído a mucha gente: este ha sido un otoño esplendoroso, especial…Quizás sólo hayan sido nuestros ojos que lo han visto como un consuelo de náufragos. Y, de pronto, llega el invierno. Y el bosque de nuevo nos da una lección de vida.

Los hijos de la luz han conseguido no echarla de menos durante los meses fríos del año. Los árboles como buenos budistas zen, son consecuentes con aquello de que no hay mejor empeño que no hacer nada. Dedicarse a no dedicarse a tarea alguna forma parte de esa sabiduría de los bosques.

Argazki eder hau nire laguna Felix Morenorena da.

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