Citas de Walden (II)

El primer verano no leí libros; escardé las judías. ¡Ca!, a menudo hice algo mejor que eso. Hubo veces en que no me sentí capaz de sacrificar la flor del momento a tarea alguna, fuera con la cabeza o con las manos. Me gusta conceder un amplio margen a mi vida. En ocasiones después de haber tomado mi acostumbrado baño, me sentaba toda la mañana en el umbral de mi puerta hasta que el sol llegaba hasta lo más alto, y me ensoñaba entre pinos y nogales y zumaques, en soledad y calma completa, mientras las aves cantaban a mi alrededor o revoloteaban sin ruido por toda la casa hasta que el sol que coloreaba mi ventana de poniente o el traqueteo de algún carro viajero en la distante carretera me hacía reparar en el tiempo transcurrido.

HENRY DAVID THOREAU

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