Shinrin-yoku en el parque

Hay días en los que una simple escapada al parque más cercano nos permite una agradable experiencia de “baño de bosque”. ¿A qué huelen sus cortezas? Concentra tu sentido del olfato en ellas y deja que sus olores hablen.

Así, ayer el avellano tenía un ligero olor a estiércol de vaca, aquel que olías en el pueblo cuando eras niño.
El cedro, también me transportaba a la infancia y tenía el solemne olor de la iglesia.

El tilo con su suave tacto, me trae flujos de río.

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